Pero igual que nosotros podemos acceder a esas
páginas, el resto del planeta puede acceder a la nuestra y, por qué no, podemos
aprovechar esto para hacer negocios. Según un estudio realizado a principios de año por
Matrix Information and Directory Services, hay 57 millones de usuarios de Internet y 71
millones de usuarios de correo electrónico. Para el año 2000, se preveen 707 millones de
usuarios de Internet y 827 millones de usuarios con acceso a correo electrónico. Sólo en
España el número de internautas superaba el millón en el mes de marzo, según los datos
de la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC-EGM). Esto
indica que la cantidad de usuarios de la Red experimentó un crecimiento del 220,3 por
ciento en el periodo de un año. Tan importante es el número como el perfil de los
consumidores potenciales. Además de las diferentes empresas y administraciones, hay que
tener en cuenta que el consumidores privados serán, generalmente aquellas personas que
están demasiado ocupadas para ir de compras, pero que son receptivas al cambio y desean
la comodidad, según Juan José Roque, director de Senn-Delaney.
El aumento en el uso de la Red Internet a nivel mundial ha propiciado el surgimiento de
una nueva dimensión en las comunicaciones y el comercio.
Estamos inmersos en un mundo que cada día cambia. Pero estos cambios se están
produciendo cada vez con una mayor aceleración.
El mundo de los negocios no es ajeno a ello; es más, siguiendo el refrán español
"el que no corre, vuela", es uno de los primeros sectores que se hace eco y se
apunta a estos avances. El comercio moderno se caracteriza por un incremento de la
capacidad de los proveedores, de la competitividad global en todo el planeta y de las,
cada vez más exigentes, expectativas de los consumidores. Por ello, el comercio mundial
está cambiando tanto en su organización como, por supuesto, en su forma de actuar. Los
límites en los negocios están desapareciendo.
El comercio electrónico es un medio de hacer posible y soportar tales cambios a escala
global. Permite a las empresas situarse en cualquier parte del mundo, ser más eficientes,
más flexibles en sus operaciones internas y dar mejor respuesta a las necesidades y
expectativas de sus clientes.
En definitiva, les permite situarse tanto por proveedores, como por clientes en un
mercado global. Las empresas que consideren el comercio electrónico como un
"añadido" a su forma particular de hacer negocios, sólo obtendrán beneficios
limitados de un mercado que abre las puertas a un mundo lleno de posibilidades y, lo que
es mejor, de clientes potenciales.