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TUTORIAL DE OUTSOURCING

Porque hacer uso del OutSourcing?

Es más económico.

Su empresa necesita menos personal, menos especialistas, obtiene mejor precios.

Es mas eficiente.

La soluciones son inmediatamente operacional, las fallas desaparecen.

Outsourcing como Herramienta de Negocios

Aún cuando el procesamiento externo de datos, conocido como Outsourcing, es una de las modalidades operativas más maduras en la corta historia de la informática, existe cierto grado de confusión dentro del mundo empresarial en torno a su lugar e importancia estratégica en el contexto económico actual. En este sentido, es común la preocupación a nivel ejecutivo sobre el cómo funcionaría el negocio si la organización informática de la empresa pasara a operar parcial o totalmente bajo Outsourcing y, más importante aún, cómo encajaría tal situación dentro de la estrategia general de negocios de la empresa. Tenemos como objetivo en este artículo aclarar tales preocupaciones y, para ello, pretendemos dar respuesta a las siguientes interrogantes:

Contexto Organizacional

Antes de entrar a analizar el contexto organizacional donde encajaría hoy en día una solución de Outsourcing, es importante pasar revista rápida a los factores principales que definirían su lugar dentro de una empresa. A nuestro juicio, estos factores estarían representados, por una parte, por el mercado donde esta se desenvuelve y al cual trata de adecuarse y, por la otra, por el estado de desarrollo de las herramientas que las tecnologías de la información ponen a su alcance.

El concepto que definiría con mayor precisión la situación actual del mercado es, sin lugar a dudas, globalización. La globalización de los mercados ha hecho sentir su influencia en casi todas las ramas de la actividad económica, redefiniendo drásticamente las relaciones tradicionales de negocios entre proveedores y compradores. La apertura económica ha visto un crecimiento exponencial de la disponibilidad de productos en el mercado, a la par de reducciones igualmente drásticas en el ciclo de vida de cada producto en particular. Frente a esta situación, el énfasis de los participantes en el mercado actual ha pasado a ser la adaptabilidad a condiciones cambiantes, y el aprovechamiento de oportunidades que tales condiciones abren a cada vuelta. Las organizaciones empresariales han pasado de estar orientadas a la elaboración y venta de productos, a estar orientadas hacia el cliente.

El cliente es el centro de atención en un mercado donde productos y tendencias van y vienen con vertiginosa rapidez; a fin de cuentas, mientras mantengamos nuestro pulso sincronizado al del comprador de nuestros productos y servicios, garantizaremos permanencia y crecimiento mas allá de la composición de nuestra cartera de ventas en un momento dado. Este fenómeno tiene su expresión en la llamada compenetración de las cadenas de valor agregado: cada proveedor se acerca lo más posible a su comprador, entiende cada vez más sus necesidades, busca sociedades estratégicas que le den la mayor penetración posible dentro del negocio de sus clientes, en un esfuerzo por formar cadenas de oferta-demanda de creciente solidez, que lo aíslen hasta cierto punto de los avatares de un mercado temido por su aparente volatilidad.

Desde una perspectiva global, esta compenetración da a luz al concepto de organizaciones virtuales, donde el énfasis pasa de proveedores individuales a la conjunción de funciones diversas dentro de la cadena de la producción de bienes y servicios para el mercado: el acoplamiento de los componentes requeridos para la formación de un producto pasa a tener prevalencia sobre las características específicas de cada uno de sus componentes individuales, al igual que la capacidad de crear nuevos productos prevalece sobre la excelencia en la creación de un componente o producto en especial. Esta última está en cierta medida garantizada por la adherencia de la mayoría de los proveedores a estándares aceptados de producción y prestación de servicios, representando cada vez menos un diferenciador entre proveedores en el mercado. De allí la popularidad de estándares internacionales de calidad, especialmente el conjunto de normas emitidas por la ISO (Organización Mundial de Estándares).

Por su parte, y como expresión de esta globalización y creciente énfasis en las cadenas de valor agregado, el mundo de la tecnología redefine constantemente el concepto mismo de lo que entendemos por vertiginoso. Dentro del campo de la informática, presenciamos con asombro el acelerado ritmo de los avances tecnológicos, cada uno abriendo vastos universos de posibilidades para las empresas y su misión de liderazgo en sus respectivos mercados. Cabe mencionar dentro de las tendencias actuales de las tecnologías de la información los desarrollos que vemos con mayor interés por su aplicabilidad al mundo de los negocios:

La automatización de las labores de oficina, incluyendo el manejo de documentos;

La creciente popularidad de paquetes empresariales integrados;

Los sistemas de soporte a decisiones basados en tecnologías Data Warehousing y Data Mining;

Las tecnologías de conectividad universal, a través de Internet y la World-Wide Web (WWW);

La emergencia de sistemas distribuidos, bajo plataforma cliente/servidor.

Evidentemente, las transformaciones a que hacemos referencia aquí han producido cambios importantes en la organización empresarial moderna. Hoy en día, las empresas se enfrentan a la nada despreciable tarea de redefinición de su estructura interna para dar respuesta a cambios en su entorno. A grandes rasgos, podemos hablar de un definido movimiento desde estructuras jerárquicas, monolíticas, verticales, enfocadas a las operaciones internas y la producción, hacia estructuras matriciales, colaborativas, enfocadas a la coordinación interna y con proveedores externos para la satisfacción del cliente. Vemos un claro movimiento de la relevancia del capital de inversión, representado por el crecimiento de la burocracia interna, hacia la del capital humano, representado por la productividad y capacidad de respuesta a cambios en el mercado.

Por otra parte, estos cambios organizativos vienen apoyados por cambios en la infraestructura de soporte informático de la empresa, que a su vez evoluciona de un esquema centralizado, enfocado al control de recursos y la eficiencia operativa, hacia un enfoque volcado al servicio efectivo a las unidades de negocios, habilitado por tecnologías de red y procesamiento distribuido para hacer llegar la información hasta el escritorio del empleado.

La infraestructura informática pasa a tener un rol cada vez más estratégico dentro de la empresa, en la medida que habilita la disponibilidad y procesamiento oportuno de la información necesaria para permanecer en posición de liderazgo en los mercados donde se tiene presencia. Así, el rol de la organización informática también cambia radicalmente: de apoyo operativo a apoyo estratégico. Es esta organización la responsable de identificar y coordinar la implantación y operación de tecnologías de información que le den ventajas competitivas a la empresa, y le permitan asumir una organización tan flexible y dinámica como lo requiere el mercado. Pasa a ser más relevante para el personal de informática el conocer a fondo el negocio de la empresa, para así poder identificar las tecnologías de información más apropiadas para su impulso, que los aspectos relacionados con la operación cotidiana de los sistemas computacionales de la empresa. Para esto último, al igual que para muchos otros componentes del negocio de una empresa, existen estándares bien definidos, los que han servido como catalizadores en la explosión del mercado de servicios de Outsourcing.

Antes que el manejo y operación de sistemas de información, la relevancia de la organización informática dentro de una empresa radica en su habilidad para coadyuvar la transformación de un mar de datos brutos en información estructurada y, más aún, de esta en conocimiento y ventaja competitiva para la empresa. Este es, en nuestra opinión, el valor agregado real y estratégico de la organización de informática de toda empresa.

Lamentablemente, este último no es el caso en una gran cantidad de empresas, donde por diversas razones existe un desfase entre la organización informática y la estrategia de negocios de la empresa, tal y como la plasman en plan y acción sus niveles directivos. No es raro ver departamentos de informática absortos en la solución urgente de problemas inmediatos de una operación hecha casi inmanejable por la inercia de crecimiento del capital de inversión; es común la carencia en muchas empresas de un inventario real de la infraestructura manejada, y los servicios prestados, por el departamento de informática, sin entrar siquiera a la definición formal de niveles aceptables y deseables de servicio; tampoco nada raro es ver presupuestos de inversión en informática que año tras año no se compadecen con los retornos reales percibidos por el negocio; por otro lado, peligrosamente proverbial es el afán de organizaciones informáticas en la actualización tecnológica a ultranza, o con poco fundamento en las necesidades reales del negocio, estas últimas dictadas por los imperativos del mercado. En algunas empresas llega a tanto este desfase que la dirección, en un esfuerzo casi desesperado por recuperar la infraestructura informática de la empresa para el negocio, recurre a la elección de directivos de informática provenientes de otras áreas del negocio, percibidas como realmente críticas.

Ahora bien, ¿cómo catalizar la transformación de la organización informática en motor estratégico de la empresa? Afortunadamente, para ello esta tiene a su alcance diversas herramientas, dentro las cuales nos interesa presentar aquí los servicios de Outsourcing.

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